BIODESCODIFICACIÓN – HUESOS DE LAS MANOS

BIODESCODIFICACIÓN – HUESOS DE LAS MANOS
¿Qué es?: Las manos forman parte de las extremidades del cuerpo humano. Están localizadas en los extremos de los antebrazos, sirven para prensar y sostener objetos. Tienen cinco dedos cada una. Abarcan desde la muñeca hasta la yema de los dedos en los seres humanos.
Son el principal órgano para la manipulación física del medio.
¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?: Las manos representan lo que hago, mi trabajo, mi actividad. Si bien se les relaciona con “el padre”, se refiere más bien a la manera en que con mis manos, yo puedo sostenerme y sostener a mi familia. Es decir, mi trabajo.
Por lo tanto, cualquier cosa que me suceda en las manos, estará relacionada con “trabajo” y acciones que se realicen con las manos:
– Mi trabajo. – A quién o qué acaricio. – A quién sostengo. – De qué me sostengo. – Qué escribo. – Qué lavo, plancho, sacudo. – Qué limpio.
Deberé analizar cosas como: – ¿Me gusta el trabajo que realizo? – ¿Hago bien el trabajo que me encomiendan? – ¿Soy eficiente en lo que hago?
Recordemos también que TODOS los huesos en el ser humano, absolutamente TODOS, representan siempre conflictos de “DESVALORIZACIÓN”, por lo que cualquier problema en los huesos de las manos, estarán indicándonos problemas emocionales de este tipo sumados a “lo que hago” (por encontrarse en las manos).
Importante: Se habla de las manos como “trabajo”, y como “lo que hago”, por lo que si mi actividad diaria es sentarme a ver la televisión, de eso estaremos hablando. Si lo que hago a diario es cocinar para mi familia, de eso estaremos hablando. Si lo que hago a diario es limpiar mi casa, de eso estaremos hablando. Si lo que hago a diario es leer, de eso estaremos hablando. Si lo que hago a diario es contestar teléfonos, de eso estaremos hablando. Si lo que hago a diario es cuidar a mis nietos, de eso estaremos hablando. Entiéndase “lo que hago” o “trabajo”, como la actividad o las actividades que yo realizo a diario, constantemente. Aunque éstas nos sean precisamente “con las manos”, remuneradas o reconocidas como un empleo.
CARPO: Es el hueso de la mano que representa la estructura del trabajo que desempeño, la estructura de lo que hago a diario. Mi fuerza para hacer lo que hago, la solidez o la confianza con la que lo realizo. Desvalorización: Desvalorización muy grande respecto a un trabajo que ya entregué o realicé, a algún trabajo que estoy haciendo en el presente, a algún trabajo que estoy por entregar o realizar.
TÚNEL CARPIANO: Es el hueso que representa la estructura, el control, y el orden en el trabajo. Los planes a seguir, horarios, plazos, etc. Desvalorización: Desvalorización con respeto a un trabajo que debo realizar, estoy realizando, algo que debo entregar dentro de un plazo de tiempo ya establecido, pero que yo me siento incapaz de terminar a tiempo, o de hacerlo bien, gracias a un molesto intermediario, un tercero, una persona o situación que me interrumpe, me obstaculiza, me lo impide, etc.
ESCAFOIDES: Es el hueso que representa “los viajes” en todas sus modalidades. Sí, los viajes. Viajar, trasladarse, mudarse, volar en avión, en tren, en auto, en metro. Moverse. E incluso, representa “los ascensos” y “descensos” en situaciones laborales o en un ascensor. Desvalorización: Desvalorización con respeto a no poder liberarme, alejarme, salirme, de mi agujero, de mis problemas, de mi espacio, de mi domicilio, de mi puesto de trabajo, de lo que hago. Desvalorización por trabajar “tan lejos”, por requerir mucho tiempo para trasladarnos al trabajo, etc. No logro, no me siento capaz de lograr, irme a vivir a otro lado, irme a trabajar a otro lado, tener otro puesto, conseguir ese ascenso, etc. También se puede estar viviendo, una situación en la que la sociedad, nuestro jefe, la empresa, el patrón, etc. Nos obliga a “trasladarnos” a otro lugar y como “no podemos” decir que no, nos vemos obligados a obedecer, tememos que no nos va a ir bien, nos duele dejar a la familia, a los amigos, pero no somos o no nos sentimos capaces de negarnos.
LUNAR O SEMILUNAR: Es el hueso que representa el reflejo, el espejismo. Desvalorización: Desvalorización con respeto a habernos dejado engañar para hacer o realizar algo que creíamos que era grandioso, pero que a la mera hora no resultó bien. El daño se produce en el hueso, en los primeros minutos o días de haber comenzado a realizar el trabajo, porque nos damos cuenta de que “no es lo que nos habían dicho” o bien, “no es lo que creíamos”. Es una emoción de decepción por los resultados obtenidos, después de tanto esfuerzo. Puede ser un trabajo de mucho tiempo o muchas horas, en el que apenas y ganamos unos centavos.
PIRAMIDAL: Es el hueso que representa la traición, la mala elección. Desvalorización: Desvalorización con respeto a no haber podido lograr algo extraordinario con lo que hemos hecho o realizado. Es el sentimiento de “yo quería que fuera especial, diferente, haber ganado más, haberme superado” y no haberlo logrado. Es una desvalorización emocional, porque en algún punto, nosotros creímos que, haciendo éste trabajo (actividad, acción), ganaríamos más, obtendríamos más, saldríamos de pobres, etc. Pero obviamente no sucedió así. Elegí mal, creí en esa persona que me prometió más y no fue así.
PISIFORME: Es el hueso que representa los cimientos de lo que hago (trabajo, acción, actividad). Desvalorización: Desvalorización con respeto a no poder o no haber podido hasta el día de hoy, superarme en lo que hago. Es el hueso que se daña cuando nos damos cuenta de que llevamos años haciendo lo mismo sin ser reconocidos, sin subir de puesto, sin obtener un aumento de sueldo. Sabemos que estamos preparados y que tenemos la capacidad para dar y hacer más, pero nos sentimos frustrados de no haberlo hecho o logrado ya.
TRAPECIO: Es el hueso que representa el engaño, la falsedad. Desvalorización: Desvalorización con respeto a alguien con quien convivo en mi trabajo (acción, actividad). Me ha engañado, ha abusado de mi confianza, me ha mentido, me ha traicionado, me vio la cara.
TRAPEZOIDE: Es el hueso que representa la comunicación del equipo. Desvalorización: Desvalorización muy grande con respeto a un trabajo o acción realizada en equipo, y en la que no salió nada bien porque no fui capaz de comunicarme asertivamente, no dije lo correcto, no fui capaz de explicarme y por lo tanto, lo que hicimos, salió mal.
HUESO GRANDE: Es el hueso que representa la huella que dejaré en el mundo gracias a lo que hice. Desvalorización: Es la más grande desvalorización del carpo. Cuando la estructura, la esencia de mi trabajo o de lo que hago, se ve afectada. Tengo la idea constante de haber fallado, de no haber cumplido mi misión, de no haber logrado mis objetivos de vida. Siento desesperanza. Siento dolor moral.
HUESO GANCHOSO: Es el hueso del apego a la vida material. Desvalorización: Desvalorización con respeto a no haber podido ahorrar, invertir, ganar, lo suficiente a lo largo de mi vida o hasta el día de hoy, para que los míos, mis descendientes, tengan lo necesario para vivir. No me siento valioso por no haber logrado éxito en lo económico.
METACARPO: Es el hueso del juicio. Desvalorización: Desvalorización con respeto a los juicios que yo mismo emito contra mí. Me juzgo como inútil, inservible, poco valioso. Siento que siempre decepciono a los demás con lo que hago o por la forma en que lo hago. No me siento capaz de hacerlo bien, de hacerlo a tiempo. Me siento incompetente.
METACARPIANO DEL PULGAR: Es el hueso de la construcción y la destrucción. De la supervivencia. Desvalorización: Desvalorización con respecto a mi capacidad para llevar a cabo un buen trabajo y con ello, asegurar el sustento. Me siento incapaz de hacer aquello que es necesario para destruir lo construido (renunciar a un trabajo, vender la casa, mudarme, conseguir el divorcio, etc). Me siento incapaz de sobrevivir en un mundo que me exige: disfrutar un beso, comer, hablar; porque no creo hacerlo bien.
SESAMOIDES DEL PULGAR: Es el hueso del lugar no merecido. Desvalorización: Desvalorización con respecto al puesto que ocupo, al reconocimiento que recibo, al sueldo que recibo, porque en el fondo sé, que no me lo he ganado. Me siento mal porque no he luchado para estar en el lugar que ocupo, haciendo lo que hago, porque no me he ganado la confianza gracias a mi esfuerzo, porque no tengo competencia. Alguien me ha dado ese puesto, ese lugar, ese sueldo gratuitamente. Ocupo un puesto por una orden de “dedazo”. Siento además, que si la vida es una prueba, estoy fallando, porque no me he esforzado.
METACARPIANO DEL DEDO ÍNDICE: Es el hueso del señalamiento. Desvalorización: Desvalorización con respecto a alguien que me ha acusado (en mi trabajo, en mi actividad, en lo que hago), me ha señalado, me ha juzgado, se ha vengado de mí, algo ha dicho de mí con respecto al trabajo que realizo, al proyecto que realizo. Presiento, siento que debo aclararlo, pero no lo hago. Algo me huele mal, pero no hago nada.
METACARPIANO DEL DEDO MEDIO: Es el hueso de la intransigencia, del tacto. Desvalorización: Desvalorización con respecto al tacto o intransigencia que muestro al actuar en todos los sentidos: laboral, social, sexual, familiar. Siento que no tengo tacto, que soy intransigente, pero no puedo cambiar. Vivo sintiendo que todos me castigan por hacer las cosas como las hago. Quiero cambiar pero no lo hago, quisiera darle la vuelta a la página pero no lo hago.
METACARPIANO DEL DEDO ANULAR: Es el hueso de la unión. Desvalorización: Desvalorización con respecto a la ejecución de un trabajo en el que está en juego una alianza, un pacto, una unión, el matrimonio, la pareja, la cooperación, la compañía, lo sagrado del compromiso, el juramento, la vista, la visión, la estética, lo bello, con los puntos de vista (por su parcialidad o totalidad). Siento que no soy capaz de hacer aquello o de hacer bien aquello que es necesario para cumplir un compromiso.
METACARPIANO DEL DEDO MEÑIQUE: Es el hueso del secreto. Desvalorización: Desvalorización con respecto a que el trabajo que realizo es un secreto, nadie sabe lo que hago, nadie debe enterarse. Puedo sentirme mal por hacer algo o trabajar en algo que nadie debe saber. Nadie me entiende, no hay convivencia, paso mi vida mintiendo con respecto a lo que hago, a mi trabajo. Puedo estar viviendo también, una desvalorización con respecto a algo que escuché, algo que dijeron, algo que oí, en relación a lo que hago. Así las cosas. Como pueden darse cuenta, hasta los huesos de las manos pueden sufrir daño si nuestras emociones, pensamientos y forma de vida no están en equilibrio. Muchas veces, trabajamos o realizamos actividades sin pensar en lo que realmente deseamos o queremos lograr. Y la única manera de sanar, de mejorar, es haciendo cambios desde nuestro interior, liberar nuestras frustraciones con una carta de duelo, es una buena forma.
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